Ignacio Touza/ Elisa Silió

A los alumnos de los primeros cursos de primaria del colegio Isidro Parga Pondal, en Oleiros (A Coruña), los profesores no les pueden poner deberes después de que un padre se haya acogido a la literalidad de una orden de la consejería de Educación de 1997 que estipula que a los niños no se les puede mandar trabajo para casa. La norma, que lleva vigente 16 años, en la práctica solo se aplica si alguien presenta una reclamación, como ha sucedido. El colegio reconoce que un inspector se personó en el centro tras recibir una queja de un padre por la cantidad de deberes de su hijo y que, desde ese momento, se prohibió mandar ejercicios.

De la norma administrativa se salvan pequeñas excepciones: “Si un niño está enfermo se le pueden mandar cosas para que recupere, lecturas de periódicos o trabajos de investigación pero muy poco y en casos muy puntuales”, precisa un portavoz del centro.

La mayoría de las familias han recogido firmas para presentarlas ante la consejería para defender la libertad de cátedra de los profesores para desarrollar sus programas educativos. “Yo conozco padres que han ido a tutorías porque sus hijos van mal en Matemáticas y no han conseguido que los profesores les pongan ejercicios de refuerzo por miedo a las inspecciones”, asegura Belén Fernández, una madre. Algunos educadores del colegio han sufrido tres inspecciones en un año.

“El hogar no debe ser un espacio de aprendizaje, sino un lugar donde se afiance lo que se ha aprendido en clase, de refuerzo”, piensa la pedagoga María Teresa Rodríguez Estévez. “Si un padre denuncia es que probablemente el niño traiga tareas que no ha visto en clase. Y los deberes deben ser de cosas que el niño ya sabe hacer, no nuevas”.

La Consejería de Educación asegura que hasta que se apruebe la LOMCE no tienen previsto plantearse cambio ninguno en esta normativa. Y que por lo tanto es de obligado cumplimiento por parte de los centros. El Ministerio de Educación, que no tiene constancia de ninguna denuncia más por este motivo en España, recuerda que las competencias educativas están transferidas a las autonomías y que no puede interferir. En 2009 dos abogados canadienses consiguieron que sus hijos dejasen de hacer cada tarde los deberes

En España, casi un tercio de los alumnos de primaria excede las dos horas diarias que señala como límite lógico la experta Diane Ravitch. Además, la Sociedad Española de Psiquiatría, ha alertado del aumento del estrés entre unos niños hiperestimulados. Más del 90% de los estudiantes españoles de enseñanza obligatoria (de 6 a 16 años) desarrolla alguna actividad extraescolar, y algo más de la mitad, dos o más a la semana.

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