Susana González/ Alba Tobella

La última marea de estudiantes tras tres días de huelga en la educación culminó esta tarde ante el ministerio del ramo al grito de “dimisión” antes de dispersarse en la Puerta del Sol. Pero los manifestantes son ya asiduos de las protestas callejeras: “Hoy venimos por la educación, pero también nos afectan los recortes en la sanidad”, criticaban Miguel Ángel Bernáchez, maestro de primaria de 50 años, y Rubén Frías, actor de 29.

Los protagonistas de la marcha, que empezó a las seis y media de la tarde en la plaza de Cánovas del Castillo y terminó sobre las nueve en Sol, fueron los estudiantes de secundaria, a los que se unieron padres y profesores. Los organizadores cifraron la asistencia en 40.000 personas.

“Estamos aquí defendiendo nuestra educación, porque el año que viene vamos a la universidad y no queremos dar por perdidas [las becas] Séneca o Erasmus”, exclamaban empuñando una bandera republicana Sara Aguilar y Luis Álvarez, de 17 años, estudiantes de segundo de bachillerato en el Instituto Profesor Julio Pérez de Rivas-Vaciamadrid. Los jóvenes creen que la corrupción y la monarquía “no nos las podemos permitir” y abogan por una ley de transparencia total.

Entre carteles ya clásicos de No a los recortes, dos estudiantes de 4º de la ESO vestidas de leopardo levantaban un letrero rosa que rezaba: “Viva la revolución animal”. “Hemos recurrido a esto porque parece que no se pueden hacer las cosas pacíficamente”, explicaban Julia Pacheco y Laura Gardella, de 16 años. Las dos aspiran a realizar el bachillerato artístico, pese a que “hemos oído rumores de que lo van a quitar”. “En este país no se respeta ni el arte ni la cultura”, zanjaron antes de mostrar su otro cartel: “Todo sería más bonito si en lugar de porras, llevárais pinceles”.

Muchos se quejan del aumento de alumnos por clase, 40 en algunos casos

Los estudiantes coinciden en sus críticas a las reformas ya aplicadas este año. Denuncian que sus clases están atiborradas con hasta 40 alumnos por aula, que les faltan profesores porque, dicen, no se sustituyen los que están de baja, y les falta material o no está en condiciones. “Nosotros nos lo tenemos que traer de casa o pedirlo a compañeros de años anteriores”, apunta una estudiante de Formación Profesional.

Padres, madres, hermanos y abuelos. Todos defendían la educación pública ante lo que muchos consideran “un retroceso”. “Lo que hace es separarnos como sociedad”, reprochaba Marisa Cogales, madre de cinco hijos, todos escolarizados en la educación pública, que se quejaba del empeoramiento del transporte público y de que se hayan suprimido las becas para libros. “Veo el futuro de mis nietos muy mal. Tanto como el mío, que me lo tuve muy difícil para aprender a leer y a escribir”, manifestaba enfadado Juan, un jubilado de 70 años con un hijo en el paro, otro en la universidad y su pensión cada vez más recortada.

Protestas por toda España

En Barcelona también había convocada una manifestación, pero quedó convertida en una concentración-asamblea por el escaso número de manifestantes que se congregaron en plaza Universitat de Barcelona, unas 200 personas. Allí se debatieron los recortes y la reforma educativa. En las pancartas en se podía leer “Por la cohesión social, ni Lomce, ni recortes” o “Ni CiU, ni PP tumbemos los gobiernos de los ricos. Rajoy dimisión”.

También ha habido manifestaciones en ciudades como Murcia, bajo el lema “Juntos en defensa de la enseñanza pública”o Logroño, donde una marcha sin incidentes ha denunciado el “ataque” a la educación “promovida” desde el Gobierno de Mariano Rajoy.

Los manifestantes en Oviedo -unos 400, según la Policía- avanzaron tras una pancarta “En defensa de la enseñanza pública” y durante la cual han coreado lemas como “Wert escucha, educación en lucha” o “somos estudiantes y no maleantes”, y han repartido sobres que simulaban los supuestos sobresueldos cobrados por la cúpula del PP.

Els comentaris estan tancats.