Eugenia Villegas- Bellaterra

Mi hija se presenta a la próxima convocatoria de la selectividad, para la que está obligada a leerse una serie de libros.

Ella está encantada, pues es una lectora empedernida, pero tenemos una duda: el libro de la asignatura de catalán Drames rurals ¿lo ha seleccionado un grupo anticatalanista o alguien que está en contra de promocionar el hábito de la lectura entre los jóvenes?

Invito a cualquiera a que abra el libro por alguna de sus páginas y lea no más de tres minutos. Me parece que cumple todos los requisitos para cualquiera de las dos opciones anteriores: jurarse no volver a leer un libro en catalán o, directamente, no practicar la lectura en bastante tiempo.

El lenguaje es imposible y la trama, como mínimo, aburridísima. Lo único positivo es que los otros parecen una maravilla.

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